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Ataque de Israel a Irán, sacude mercados y dispara el precio del petróleo

Medio Oriente
Redacción Central 13/06/2025

La madrugada del 13 de junio de 2025 marcó un nuevo y peligroso punto de quiebre en el tablero internacional. El ataque lanzado por Israel contra territorio iraní ha tenido consecuencias fulminantes no solo en el terreno político y militar, sino también en el corazón mismo de la economía mundial: los mercados.

El impacto fue inmediato. El precio del barril de crudo estadounidense se disparó un 7 %, arrastrando consigo el encarecimiento del petróleo de otros países productores. El mundo entero mira ahora con preocupación hacia el Estrecho de Ormuz, la arteria clave del flujo energético global, mientras Irán —uno de los mayores exportadores de crudo del planeta— evalúa su respuesta a la agresión.

Las bolsas de valores no tardaron en reaccionar. El índice Dow Jones cayó 520 puntos, equivalente a un 1,2 %. El S&P 500 descendió 0,7 %, y el Nasdaq se desplomó 0,8 %. La ansiedad de los inversionistas refleja no solo el miedo a una escalada regional, sino también el temor a una ruptura prolongada en los suministros de energía.

Mientras tanto, Estados Unidos ha decidido mover piezas adicionales en el tablero bélico, desplazando destructores hacia la región del Golfo. Este despliegue militar no puede verse como una simple maniobra preventiva: es un mensaje claro, un respaldo velado al accionar israelí y un aviso amenazante a Irán.

Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, no ha tardado en sumarse a la escalada verbal, lanzando amenazas incendiarias contra Irán en un tono que más bien parece gozar de la violencia, en vez de aplacarla. En palabras del propio Trump: “¡Ya están todos muertos, y solo empeorará!”, frase que demuestra una vez más su respaldo incondicional al régimen israelí, incluso cuando este desata fuego sobre la soberanía de otras naciones.

Irán, por su parte, ha advertido con firmeza que no se quedará de brazos cruzados. Ha hecho saber que posee datos sobre instalaciones nucleares israelíes que podrían convertirse en blanco de una respuesta fulminante. Las señales son claras: el conflicto podría ampliarse, envolviendo a otros actores regionales y desestabilizando aún más una región que ya arde.

En este escenario, las grandes potencias parecen optar por el juego del cinismo geoestratégico. Mientras Rusia ha condenado abiertamente el ataque israelí, alertando sobre consecuencias impredecibles, los aliados de Tel Aviv en Occidente optan por el silencio o el respaldo tácito.

El planeta entero contiene el aliento. Cada movimiento en el Golfo Pérsico, cada declaración altisonante, cada misil lanzado, pone en juego no solo la paz regional, sino también la estabilidad energética y la seguridad de millones.

Y en medio del caos, los pueblos del mundo —especialmente aquellos del sur global— asisten con indignación a una nueva muestra de impunidad internacional, donde la agresión es disfrazada de “defensa” y la paz se utiliza como excusa para justificar la guerra.

En desarrollo.

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