En un mensaje difundido en su cuenta oficial en la red social X, Cristina expresó:
“Estaré a derecho, como siempre lo he hecho”, reafirmando su voluntad de enfrentar este nuevo capítulo judicial con la misma determinación que ha marcado su carrera política.
Fernández, de 72 años, solicitó que la pena sea cumplida en prisión domiciliaria, invocando no un privilegio, sino una necesidad de seguridad personal, dada su condición de exmandataria y la custodia vitalicia que la ley le garantiza. “No puedo sustraerme voluntariamente de esa protección. Es obligatoria”, explicó, haciendo además referencia al atentado fallido que sufrió en 2023, cuyos autores materiales están siendo juzgados, pero cuyo trasfondo, según ella, sigue impune.
La noticia ha movilizado nuevamente a miles de personas en las calles. Ayer, organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y políticas realizaron un acampe frente a la Corte Suprema exigiendo respeto a los derechos fundamentales de la exmandataria y advirtiendo sobre lo que muchos consideran un proceso politizado.
Cristina, que presidió Argentina entre 2007 y 2015, fue hallada culpable en un juicio por presuntas irregularidades en la concesión de obras viales en la provincia de Santa Cruz, una causa que ha estado marcada por controversias, declaraciones encontradas y lo que ella misma ha denunciado como una “persecución del Partido Judicial”.
El fallo de la Corte no solo implica el inicio del cumplimiento de la condena, sino que impide su postulación como candidata legislativa para las elecciones provinciales de Buenos Aires en septiembre, y la aleja de toda posibilidad electoral en los comicios nacionales de octubre.
La expresidenta ha preferido no dramatizar el momento, pero sí ha sido clara en denunciar lo que considera una maquinaria judicial sesgada. Varios dirigentes peronistas, como también figuras internacionales, han salido a respaldarla públicamente. El Presidente colombiano Gustavo Petro, por ejemplo, le expresó su solidaridad:
“Mi apoyo a Cristina, que va camino a la prisión por atreverse a transformar el país:
Cristina Fernández se despide de la libertad en las calles, pero no del escenario político. En un país donde la memoria de los Kirchner sigue viva en millones, su decisión de entregarse no es una retirada, sino otro acto de resistencia. El 18 de junio no será solo una fecha judicial; será un momento de alto contenido simbólico para el peronismo y para la historia política argentina.