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«Manos de piedra» Durán, cumple 74 años con el alma en alto y el corazón agradecido

Deportes
Redacción Central 16/06/2025

Desde St. Louis, Missouri, el legendario campeón panameño Roberto “Manos de Piedra” Durán sopló 74 velas con la misma firmeza con la que enfrentó cada uno de sus combates: con corazón, con garra y con una memoria viva que no olvida ni sus triunfos ni sus cicatrices.

“Hoy me caen 74 encima… y los llevo con orgullo”, escribió Durán en sus redes sociales, junto a una imagen entrañable donde se le ve sonriente frente a un pastel adornado con los colores de la bandera panameña y una foto suya en plena gloria pugilística. Sus palabras, sencillas pero profundas, estremecieron a sus fanáticos de toda la vida. No fue solo un mensaje de cumpleaños, fue una lección de vida.

Durán no habló de títulos, habló de arrugas con historia y cicatrices con pelea. Agradeció a Dios por mantenerlo en pie y por llenar su corazón de recuerdos buenos. Agradeció a su familia, a sus amigos, y sobre todo a esos fanáticos que lo han acompañado en cada round, en cada caída y en cada levantada.

Con un estilo directo y callejero que lo caracteriza, remató: “¡Seguimos aquí, firmes, con la guardia en alto y listo pa’ lo que venga! Se les quiere de gratis. Manos de Piedra”.

La publicación fue rápidamente celebrada por miles de seguidores, entre ellos figuras del boxeo como Román “Chocolatito” González, que reaccionó con respeto al ídolo centroamericano, considerado por muchos como uno de los mejores pesos ligeros de todos los tiempos.

Roberto Durán no necesita presentación. Cuatro veces campeón mundial en distintas categorías, ícono de la era dorada del boxeo, protagonista de batallas históricas con Sugar Ray Leonard, Marvin Hagler y Thomas Hearns. Pero hoy, en vez de presumir cinturones, Durán prefiere hablar desde el alma. Porque para él, la pelea más importante es la vida misma.

A sus 74 años, el campeón sigue de pie. No en un cuadrilátero, sino en la memoria y el corazón de millones que lo recuerdan como un guerrero auténtico. Y él, fiel a su estilo, responde con un mensaje claro: “La guardia en alto, y pa’ lo que venga”.

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