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León XIV, visita una radio vaticana cada vez más politizada

Vaticano
Redacción Central 19/06/2025

Esta mañana, el Papa León XIV se trasladó desde el centro de Roma hasta el Centro de Radio de onda corta de Radio Vaticano en Santa María de Galeria. Lo que pudo haber sido una visita pastoral cargada de espiritualidad y renovación evangélica, terminó quedando atrapada en los ecos de una emisora que, en los últimos años, ha sido objeto de crecientes críticas por su tono político y su desvío del mensaje esencial de la Iglesia: el amor de Cristo.

Durante el recorrido, el Papa recordó sus años de labor misionera en América Latina y África, destacando que en aquellos tiempos era invaluable poder recibir las transmisiones de la Radio Vaticana. Sin embargo, esa imagen romántica contrasta con la realidad actual. Hoy, muchas voces dentro y fuera del Vaticano señalan que la emisora ha dejado de ser un faro espiritual para convertirse, en ocasiones, en un altavoz de intereses políticos y agendas ajenas al Evangelio.

En su intervención, León XIV reafirmó la importancia misionera de la comunicación. Pero el mensaje que no se dijo en voz alta —y que flota en el ambiente— es el clamor de miles de fieles que piden que la Radio Vaticana vuelva a ser lo que alguna vez fue: una emisora que predique el amor, la compasión y la unidad, y no una plataforma para comentarios editoriales cargados de ideología o intervenciones diplomáticas disfrazadas de homilías.

Que la visita haya ocurrido precisamente en el día de Corpus Christi —una de las fechas más significativas para los católicos— resulta simbólico. Mientras se celebra la presencia viva de Cristo en la Eucaristía, muchos se preguntan si esa presencia sigue viva en las ondas de una radio que, en lugar de hablar del Reino de Dios, se distrae opinando sobre los reinos de este mundo.

El Papa bendijo a los presentes y agradeció el esfuerzo técnico y humano detrás de las transmisiones. Pero queda la duda: ¿escuchará también la súplica silenciosa de millones que anhelan volver a escuchar la voz de Dios —no la del mundo— en las frecuencias vaticanas?

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