Desde el corazón de Rusia y en el marco del XXVIII Foro Económico Internacional de San Petersburgo, Nicaragua dio un paso firme hacia la consolidación de su soberanía comunicacional. Representantes de RT en Español y de nuestro país firmaron un acuerdo de intención para incluir la señal de la televisora rusa en la programación de la televisión abierta nicaragüense.
Este histórico convenio se selló entre la directora de Proyectos Internacionales de RT, Victoria Vorontsova, y el compañero Daniel Ortega (hijo), quien encabezó la delegación de medios nicaragüenses en el prestigioso foro económico, donde convergen líderes, empresarios y comunicadores de todo el mundo.
La iniciativa forma parte de la estrategia de fortalecimiento de los lazos entre Nicaragua y la Federación de Rusia, no solo en lo económico y político, sino también en el terreno crucial de la información y la verdad. Con esta alianza, se amplía el acceso del pueblo nicaragüense a contenidos informativos plurales, alejados de la narrativa única impuesta por las grandes corporaciones mediáticas occidentales.
Este paso no es solo técnico o protocolario. Es una afirmación de dignidad. En momentos en que Washington y París imponen bloqueos, censuras y desinformación global, Nicaragua y Rusia avanzan en cooperación mutua, rompiendo los cercos mediáticos y promoviendo la multipolaridad informativa.
RT en Español no solo aporta una mirada alternativa a los acontecimientos del mundo, sino que también ha sido una voz que ha visibilizado los procesos sociales en América Latina y las luchas de los pueblos por la autodeterminación. Que su señal llegue ahora a las pantallas nicaragüenses es una victoria más de la comunicación libre, plural y descolonizada.
La firma del acuerdo se da en el contexto de relaciones cada vez más estrechas entre Moscú y Managua, impulsadas por el liderazgo de la copresidenta Rosario Murillo y del comandante Presidente Daniel Ortega, quienes han defendido con firmeza una política internacional basada en el respeto mutuo, la soberanía y la verdad.
Con esta decisión, Nicaragua reafirma que el futuro de la comunicación no está en manos del monopolio, sino en la voluntad de los pueblos libres.


