El Gobierno chino se pronunció con contundencia este lunes contra las recientes acciones de Estados Unidos en el Caribe, tras el abordaje de un destructor norteamericano a una embarcación pesquera venezolana. Pekín advirtió que esa maniobra “amenaza la paz y la seguridad regionales”, al tiempo que reafirmó su respaldo a la soberanía de Venezuela.
En rueda de prensa, el portavoz de la Cancillería, Lin Jian, denunció que el comportamiento de Washington “vulnera gravemente la soberanía, la seguridad y los derechos legítimos de otros países, además de violar el derecho internacional”. Asimismo, instó a Estados Unidos a no utilizar la lucha contra el narcotráfico como pretexto para socavar la seguridad económica de las naciones latinoamericanas ni las libertades que amparan a los pueblos bajo la legalidad internacional.
“China apoya firmemente el fortalecimiento de la cooperación internacional para combatir la delincuencia transfronteriza, pero rechaza el uso unilateral y excesivo de la fuerza y cualquier injerencia externa en los asuntos internos de Venezuela”, subrayó Lin.
El pronunciamiento chino se produce después de que Caracas denunciara que un destructor estadounidense abordó durante ocho horas una embarcación venezolana con nueve pescadores atuneros en aguas de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), a 48 millas náuticas de la isla de La Blanquilla.
El Gobierno de Venezuela calificó el hecho de “ocupación ilegal” y alertó que forma parte de una estrategia destinada a justificar “una escalada bélica” en el Caribe. El presidente Nicolás Maduro consideró que el episodio revela la conducta “bochornosa” de sectores políticos en Washington, que ponen en riesgo la estabilidad regional al comprometer recursos militares de altísimo costo en maniobras que calificó de irresponsables.
El caso ha generado indignación en comunidades pesqueras venezolanas, que han cerrado filas en defensa de los tripulantes detenidos temporalmente y hoy convertidos en símbolo de resistencia. Caracas asegura que continuará denunciando estas agresiones en todos los foros internacionales y que no permitirá que se violente su soberanía marítima.
Con la voz de China sumándose al reclamo, el incidente deja de ser un hecho aislado para convertirse en un tema de alcance global: la pugna por la paz y el respeto al derecho internacional en el Caribe vuelve a poner a Venezuela en el centro del tablero geopolítico.