El senador Bernie Sanders rompió un silencio que pesaba desde hace dos años: calificó por primera vez la guerra de Israel en Gaza como “genocidio”. La declaración, publicada en un ensayo en su página oficial, coloca a Sanders como la voz judía más influyente en el Senado de Estados Unidos en utilizar ese término.
El pronunciamiento llegó después de que una comisión independiente de Naciones Unidas confirmara que el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha cometido actos de genocidio en la Franja, donde más de 65 mil palestinos han muerto desde 2023.
Sanders reconoció el derecho de Israel a defenderse tras el ataque de Hamás en 2023, pero subrayó que Netanyahu no se ha limitado a responder a Hamás, sino que ha emprendido “una guerra total contra todo el pueblo palestino”.
El senador acusó al Presidente Donald Trump de complicidad, al respaldar la estrategia de limpieza étnica y la llamada “migración voluntaria” que busca expulsar a la población palestina. Sanders denunció además los planes de convertir Gaza en un proyecto turístico financiado por Estados Unidos e Israel.
La polémica creció tras las palabras del ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien aseguró estar negociando con Washington cómo dividirse el territorio de Gaza después de la guerra.
Sanders se sumó así a otras voces demócratas, como Becca Balint y Alexandria Ocasio-Cortez, que en los últimos meses también reconocieron que lo que ocurre en Gaza es genocidio.
En el Capitolio, un grupo de senadores presentó un proyecto de resolución instando a Trump a reconocer un Estado palestino desmilitarizado. Aunque la propuesta difícilmente prospere en un Senado dominado por republicanos, marca un hito simbólico en el debate político de Washington.
La presión sobre la Casa Blanca aumenta: detener la complicidad con Netanyahu, cortar el suministro de armas y abrir el camino hacia el reconocimiento de Palestina. La palabra genocidio dejó de ser tabú en Estados Unidos, y ahora está en el centro del debate.