Con paso sereno pero firme, el expresidente Andrés Manuel López Obrador regresó este 1 de junio a las urnas, no como candidato, sino como ciudadano de a pie. La escena fue histórica: por primera vez en México, el pueblo votó para elegir directamente a los integrantes del Poder Judicial. Jueces, magistrados y ministros fueron sometidos al juicio supremo: el del pueblo.
La imagen que recorrió el país y más allá muestra a AMLO de pie, inclinando su cuerpo hacia la urna con la leyenda “PODER JUDICIAL”. No es una foto más: es el símbolo vivo de una transformación que sigue en marcha, más allá de los cargos y de los calendarios electorales.
“Estoy aquí como un mexicano más, ejerciendo un derecho que nos ha costado años de lucha. Hoy el pueblo manda, también en los tribunales”, habría comentado el exmandatario.
Detrás de él, ciudadanos comunes esperaban su turno. Sin privilegios. Sin favores. Con una cámara grabando cada movimiento, pero con la historia escribiéndose en tiempo real.
Las elecciones del Poder Judicial nacen de una exigencia nacional: poner fin a la impunidad dorada, al nepotismo judicial y a las cúpulas togadas que durante décadas protegieron a delincuentes de cuello blanco. Ahora, quienes antes decidían desde las sombras, serán electos bajo la luz del voto popular.
AMLO, que dejó la Presidencia en 2024 con una aprobación sólida, vuelve a encabezar una revolución silenciosa: la de devolver el poder a quien nunca debió perderlo, el pueblo.