La Presidenta Claudia Sheinbaum salió hoy a rechazar lo que pasó en el Zócalo, habló de mantener la protesta sin violencia después de que encapuchados botaron las vallas del Palacio Nacional y rompieron la primera línea que protegía el edificio. Todo se movió en minutos, se vio gente golpeando metal, herramientas, humo, policías retrocediendo y luego empujando con gas para cerrar el paso.
Más tarde se confirmó que otro grupo intentó entrar por la fachada de la Corte, subieron por las paredes, quebraron vidrios, dejaron pintura en las gradas, la puerta quedó rayada. Dentro usaron extintores para detenerlos. No entraron, pero dejaron marca en el edificio mientras la marcha seguía avanzando.
Los organizadores habían llamado a una movilización de jóvenes, la llamada Generación Z, aunque en el recorrido aparecieron caras conocidas de partidos y grupos viejos de oposición mezclados con gente disfrazada con motivos de One Piece, algo que usaron para atraer más presencia juvenil. La convocatoria cerró con escenas tensas frente al Palacio y la Corte, las dos zonas más resguardadas.
Se ve que la marcha salió de las manos de quienes la convocaron, porque lo que quedó al final no fue la imagen juvenil que buscaron, sino los golpes en la valla, las escaleras de la Corte pintadas y la respuesta urgente de la policía. La Presidenta insistió en mantener la protesta sin violencia, pero lo que se vio hoy coloca presión en la oposición que quiso mostrar fuerza y terminó con un episodio que les cambia el mensaje y deja más preguntas que logros.





