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Elon Musk, se va contra Trump y su «hermosa ley» del gasto público

EE.UU.
Redacción Central 28/05/2025

El millonario más excéntrico del planeta, Elon Musk, ha lanzado una crítica demoledora contra la reciente reforma presupuestaria impulsada por Donald Trump y aprobada con presión política en el Congreso. La Casa Blanca celebró la ley como una “big, beautiful bill”, pero para Musk, no hay nada hermoso en una legislación que multiplica el déficit y dinamita los esfuerzos de eficiencia del gobierno.

Se trata de una ley que prolonga los recortes fiscales iniciados en 2017 a cambio de reducir el gasto en programas sociales. Trump logró que se aprobara entre amenazas, prebendas y chantajes, en lo que algunos ya califican como una victoria de la retórica por encima de la responsabilidad fiscal. Mientras la Casa Blanca insiste en que esto generará empleo y prosperidad, los economistas advierten que disparará el déficit público en billones de dólares y empujará la deuda federal a niveles históricos.

Elon Musk, desligado de cualquier cargo gubernamental pero aún con voz influyente, decidió no guardar silencio. En una entrevista que será transmitida este fin de semana, acusó directamente a Trump de poner en riesgo la estabilidad fiscal y de menospreciar el trabajo técnico del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), la agencia creada para recortar gastos, despedir burócratas innecesarios y cerrar estructuras obsoletas del Estado.

«Me ha decepcionado ver el enorme proyecto de ley de gasto, francamente, que aumenta el déficit presupuestario, no solo lo reduce, y socava el trabajo que está haciendo el equipo de DOGE», afirmó Musk con absoluta claridad en un adelanto exclusivo de su intervención televisiva.

En una coincidencia casi simbólica, mientras Musk ofrecía su crítica, uno de sus cohetes Starship de SpaceX se desintegraba durante una prueba en el espacio, marcando el tercer fracaso consecutivo del ambicioso proyecto espacial. La imagen es elocuente: así como su nave se deshace en el cielo, la “hermosa ley” de Trump deshace lo que quedaba de cordura presupuestaria en Washington.

El mensaje de Musk va más allá del desacuerdo técnico: lo que está en juego es el legado de un equipo que intentó racionalizar la gestión pública, y que fue reemplazado por jóvenes improvisados, muchos sin experiencia, reclutados directamente de sus propias empresas.

En Washington, el ambiente es tenso. Ni los aplausos mediáticos ni las campañas propagandísticas han logrado silenciar la disidencia de una de las figuras más influyentes del mundo empresarial. Y cuando el magnate que llevó autos eléctricos a Marte y cohetes al espacio te da la espalda, la “hermosa ley” empieza a mostrar su lado más grotesco.

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