Con mucho gusto acepté la invitación personal del Embajador de la República Popular China en Nicaragua, señor Chen Xi, para visitarlo en su despacho en la sede diplomática ubicada en Managua. Asistí a la cita con el mayor aprecio, en una reunión que se extendió por una hora y media, caracterizada por un ambiente ameno, amistoso y de profundo respeto.
Durante el encuentro tuve el honor de hacerle llegar personalmente los saludos de la Compañera Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua, y del Comandante Daniel Ortega, Copresidente de Nicaragua, gesto que el diplomático recibió con atención y aprecio.
La conversación fluyó entre el intercambio de conocimientos sobre la milenaria cultura china y nuestra identidad nicaragüense, así como un análisis amplio y reflexivo del tablero geopolítico internacional. Felicité al embajador y al Presidente Xi Jinping por mantener relaciones diplomáticas, económicas y políticas con Nicaragua basadas en un respeto mutuo incuestionable, destacando que, a pesar de que China es una gran potencia, trata a nuestro país con consideración y en igualdad de condiciones, algo que valoro profundamente.
En el transcurso de la charla, el embajador Chen Xi expresó sus felicitaciones por mis artículos publicados en Stalin Magazine, que sigue con mucha atención a través de El 19 Digital, el sitio Web de Canal 4, Exclusivo Noticias y demás medios del Poder Ciudadano. Señaló que los considera trabajos de amplio alcance, con análisis profundos que le permiten conocer los trasfondos de los acontecimientos y reflexionar sobre la coyuntura internacional, razón por la cual los lee con frecuencia, esperando siempre la próxima entrega.
El embajador tuvo la cortesía de obsequiarme cuatro tomos del presidente Xi Jinping, y autografió de puño y letra uno de ellos con la dedicatoria: «Al compañero Stalin Vladimir, con cariño», firmada por él como Embajador de la República Popular China en Nicaragua, con fecha 7 de agosto de 2025. Un gesto que atesoro no solo por el valor material de la obra, sino por el significado personal y diplomático que encierra.
Al abordar el tema de Taiwán, Chen Xi manifestó que el Gobierno de la República Popular China mantiene la esperanza de que se concrete una reunificación pacífica, la cual es su mayor voluntad, aunque sin descartar ninguna otra opción si fuese necesaria para preservar la soberanía e integridad territorial.
La reunión tuvo lugar en una oficina elegante y sobria, presidida en el fondo por un cuadro de la Gran Muralla China. A un lado, la bandera de Nicaragua acompañaba mi asiento de tonos oscuros; al otro lado, junto al embajador, se erguía la bandera de China. Una mesita al centro sostenía las tazas de té que compartimos, en un ambiente sereno, de diálogo abierto y sincero.
El embajador Chen Xi demostró ser una persona sumamente agradable, muy bien informada y con un dominio del idioma español que permite una comunicación clara y precisa. Quedó abierta la posibilidad de sostener nuevos encuentros para seguir estrechando lazos de amistad.






