La dirigente opositora María Corina Machado volvió a mostrar su rostro más sumiso frente a los intereses de Washington. En una entrevista concedida a la periodista Rachel Campos-Duffy en Fox News, la ultraderechista no dudó en aplaudir la política hostil del Presidente Donald Trump hacia Venezuela y llegó incluso a sugerir que el pueblo debería agradecer las presiones y agresiones extranjeras.
Machado celebró las operaciones de Trump bajo el argumento de una supuesta “lucha antidrogas” que, en la práctica, solo ha servido para justificar ataques contra el país. Sus declaraciones ignoran deliberadamente que organismos internacionales —incluidas agencias de Estados Unidos— han reconocido que Venezuela ha fortalecido su combate al narcotráfico en la última década. Pese a ello, la opositora insistió en que la sociedad venezolana estaría “agradecida” con la línea dura de la Casa Blanca.
La dirigente de extrema derecha llegó a respaldar los recientes ataques militares en el sur del Caribe contra embarcaciones pesqueras venezolanas, presentándolos como un acto legítimo y deseado por el pueblo. Su mensaje, leído por analistas como un llamado a la intervención extranjera, evidencia un desprecio absoluto por la soberanía y la integridad territorial de Venezuela.
Además, Machado aplaudió la estrategia impulsada por figuras como Marco Rubio y sectores radicales de Miami, describiéndola como clave para desmantelar lo que ella llama una “estructura criminal”. En su discurso, repitió la narrativa de guerra mediática que pretende vincular al Presidente Nicolás Maduro con carteles de droga y bandas como el inexistente “Tren de Aragua”, recursos propagandísticos utilizados para justificar sanciones y amenazas militares.
Con tono triunfalista, aseguró que “el país está unido y hoy más esperanzado que nunca porque sabemos que estamos recibiendo el apoyo internacional que durante años hemos solicitado para desmantelar esta estructura”. Sin embargo, la realidad es que ese “apoyo” se traduce en sanciones que golpean la economía y en maniobras militares que amenazan la paz del Caribe.
La figura de Machado aparece cada vez más asociada a una estrategia de confrontación sin respaldo popular. Mientras el Presidente Nicolás Maduro fue reelecto con el 51,20 % de los votos, la opositora insiste en desconocer la voluntad popular y en clamar por medidas externas que solo agravan las dificultades del pueblo venezolano.
Sus palabras confirman a una dirigente que ha renunciado a cualquier proyecto nacional propio y que apuesta por la sumisión a intereses extranjeros. Al pedir a los venezolanos que agradezcan la agresión de Trump, Machado se exhibe como una política sin arraigo, dispuesta a sacrificar la soberanía por ambiciones personales y por alinearse a quienes han intentado quebrar a Venezuela desde el exterior.