Israel declaró este viernes un alto al fuego y comenzó a retirar tropas de Gaza mientras miles de palestinos desplazados emprendían el camino de regreso hacia lo que queda de sus hogares tras dos años de una guerra devastadora.
Las familias de los rehenes israelíes que aún permanecen en el enclave esperaban que la tregua impulsada por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se mantuviera firme.
El ejército israelí informó que sus fuerzas cesaron el fuego al mediodía, “en preparación del acuerdo de cese al fuego y del retorno de los rehenes”.
Tres horas después, el Pentágono confirmó que Israel había completado la primera fase del repliegue establecido en el plan de paz de Trump, aunque las fuerzas israelíes siguen controlando cerca del 53% del territorio palestino.
El acuerdo fija un plazo de 72 horas para que Hamás libere a los rehenes restantes que mantiene en Gaza.
El Estado genocida de Israel publicó además la lista de 250 prisioneros palestinos que planea liberar junto con 1,700 gazatíes detenidos desde el 7 de octubre de 2023, fecha del ataque con el que Hamás desató el conflicto actual.
Mientras tanto, largas columnas de palestinos, exhaustos tras años de bombardeos y escasez extrema de alimentos, comenzaron a marchar desde Jan Yunis hacia el norte buscando lo que queda de sus viviendas destruidas.
La Unión Europea anunció que reabrirá el paso peatonal de Rafah, en la frontera entre Gaza y Egipto, el 14 de octubre.
Según el acuerdo, Hamás entregará 47 rehenes, vivos y muertos, de los 251 secuestrados durante el ataque de 2023. También se prevé la entrega de los restos de un rehén israelí retenido desde 2014.
La Defensa Civil de Gaza confirmó que las tropas y vehículos blindados israelíes se retiraban de posiciones avanzadas en Ciudad de Gaza y Jan Yunis. No obstante, Israel advirtió que algunas zonas permanecen restringidas e instó a los civiles palestinos a mantenerse alejados de sus fuerzas mientras reorganizan posiciones operativas.
“Regresamos a nuestras áreas llenos de heridas y dolor, pero damos gracias a Dios por esta situación”, declaró Ameer Abu Lyadeh, de 32 años, desde Jan Yunis.
Antes del amanecer del viernes, la oficina del genocida Benjamín Netanyahu anunció que el Gobierno había aprobado el marco del acuerdo de liberación de rehenes.
“Hace dos años, la festividad de Simjat Torá se convirtió en un día de duelo nacional”, dijo Netanyahu. “Este año, con la ayuda de Dios, será un día de alegría nacional, celebrando el regreso de nuestros hermanos y hermanas cautivos”.
Israel afirmó que todas las partes habían firmado la primera fase del alto al fuego en las conversaciones de esta semana en Egipto y que la liberación de los rehenes israelíes por parte de Hamás pondrá fin a la guerra.
Pese a las celebraciones en Israel y Gaza y a los mensajes de felicitación de líderes mundiales, aún persisten temas sin resolver como la entrega de armas por parte de Hamás y la propuesta de una autoridad transitoria para Gaza que sería liderada por Trump.
Un alto funcionario de Hamás, Osama Hamdan, declaró al canal Al Araby que el movimiento rechaza esa autoridad transitoria. Por su parte, Trump afirmó que el tema del desarme de Hamás será abordado en la segunda fase del plan de paz.
Mohammed al-Mughayyir, de la Defensa Civil de Gaza, señaló que las tropas israelíes se retiraban de Tel al-Hawa y Al-Shati, en Ciudad de Gaza, zonas que habían sufrido intensos bombardeos, así como de algunas partes de Jan Yunis.
“Estoy feliz por la tregua y la paz, aunque soy madre de un hijo y una hija que murieron. Los lloro profundamente, pero la tregua también trae alegría: regresar a casa”, expresó Areej Abu Saadaeh, de 53 años, caminando entre escombros y polvo de cemento bajo un cielo azul.

