La comunidad internacional comienza a perder la paciencia con el gobierno de Benjamín Netanyahu. Este 20 de mayo de 2025, los Gobiernos de Francia, Canadá y el Reino Unido lanzaron una advertencia contundente: si Israel no detiene su ofensiva militar en la Franja de Gaza y no permite el ingreso inmediato de ayuda humanitaria, se aplicarán sanciones específicas.
En una declaración conjunta sin precedentes, estos tres países occidentales, tradicionalmente aliados de Israel, dejaron claro que no tolerarán más atrocidades. “No nos quedaremos de brazos cruzados mientras el Gobierno de Netanyahu continúa con estas acciones atroces”, reza el documento oficial que denuncia la masacre sistemática contra el pueblo palestino, con 19 meses consecutivos de bombardeos, desplazamientos forzados y asfixia humanitaria.
El texto califica la situación como un “dolor humanitario insoportable” y tilda de “insuficiente” la decisión israelí de permitir un ingreso limitado de alimentos. Los firmantes condenaron además el lenguaje violento empleado por altos funcionarios israelíes que, en su desesperación por exterminar cualquier refugio de resistencia, han amenazado abiertamente a la población civil.
Los tres países señalaron que el incumplimiento de las normas básicas del derecho internacional humanitario por parte de Israel es inaceptable y recalcaron la importancia de cooperar con las Naciones Unidas y sus agencias para garantizar la distribución de asistencia sin trabas ni condicionamientos políticos.
Pero la declaración fue más allá: condenó la expansión de colonias en Cisjordania y anunció que de persistir las agresiones, se contemplan medidas adicionales, incluidas sanciones económicas y diplomáticas. Esta firme postura fue acompañada por un pronunciamiento más amplio que involucró a 19 naciones europeas, así como a Canadá, Australia y Japón, quienes también exigieron la reapertura total del corredor humanitario en Gaza.
Además, se rechazó de forma tajante el modelo de asistencia propuesto por Israel, por considerarlo peligroso, politizado y contrario a los principios de neutralidad y protección. “Ese modelo pone en riesgo a los beneficiarios y a los trabajadores humanitarios, y socava la labor de la ONU y de sus socios”, afirmaron.
La presión internacional crece mientras en Gaza se reportan nuevas masacres, como las ocurridas recientemente, con al menos 40 muertos en bombardeos indiscriminados. El cerco criminal contra más de dos millones de personas sigue dejando un rastro de cadáveres, ruinas y desesperanza, mientras el mundo empieza, aunque tarde, a reaccionar.