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Fue un derrame cerebal, lo que acabó con la vida del Papa Francisco a sus 88 años

Vaticano
Redacción Central 25/04/2025

El pasado lunes 21 de abril de 2025, a las 7:35 de la mañana, falleció el Papa Francisco en su residencia de la Casa Santa Marta, en el corazón del Vaticano. Tenía 88 años. La causa oficial de su muerte fue un ictus cerebral fulminante, que le provocó un coma inmediato y un colapso cardiocirculatorio irreversible, según el parte médico emitido por el Vaticano y firmado por Andrea Arcangeli, director de Sanidad e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Jorge Mario Bergoglio, el primer Papa latinoamericano y jesuita, dejó un vacío enorme en la Iglesia Católica y en el mundo entero. Su muerte, que ocurrió sin previo aviso en la mañana de un lunes, tomó por sorpresa a muchos, aunque su salud venía deteriorándose desde hacía meses.

Ya en febrero de este año, Francisco había sido hospitalizado de urgencia en el Policlínico Gemelli de Roma, tras ser diagnosticado con una bronquitis que derivó en una neumonía bilateral multimicrobiana. Durante los 38 días que permaneció internado, los médicos también confirmaron que padecía bronquiectasias múltiples, hipertensión arterial y diabetes tipo II, condiciones que, aunque controladas, afectaban su calidad de vida y resistencia.

Fue dado de alta el 23 de marzo y regresó a su residencia en Santa Marta, pero quienes le rodeaban notaron que el Papa ya no era el mismo. La fatiga y la fragilidad se hacían notar, aunque nunca dejó de cumplir con su misión pastoral. De hecho, el domingo 20 de abril, un día antes de su fallecimiento, impartió su última bendición «Urbi et Orbi» desde el balcón de la Plaza de San Pedro. A pesar de las visibles dificultades para hablar y moverse, su compromiso con los fieles no flaqueó.

Sin embargo, la mañana siguiente, mientras se preparaba para iniciar su jornada, Francisco comenzó a sentirse mal. El ictus fue fulminante. No hubo tiempo para trasladarlo a ningún centro médico. Cayó en coma en su habitación y poco después su corazón dejó de latir.

La noticia de su fallecimiento recorrió el mundo en cuestión de minutos, desatando una oleada de condolencias, homenajes y muestras de respeto desde todos los rincones del planeta. Desde su natal Buenos Aires hasta las principales capitales europeas, fieles, religiosos y ciudadanos de a pie recordaron al Papa de los humildes.

El cuerpo de Francisco fue expuesto durante tres días en la Basílica de San Pedro, donde más de 250,000 personas acudieron a darle su último adiós, en una muestra de amor y gratitud por su pontificado de más de una década. Finalmente, el funeral se celebró este sábado 26 de abril en la Basílica de Santa María la Mayor, cumpliendo con el deseo expreso del propio Francisco de que su despedida fuera sencilla y sin lujos. Su tumba lleva solamente una inscripción: «Franciscus», símbolo final de la humildad que lo caracterizó hasta el último suspiro.

Concluido el funeral, se abrió el período de los “Novendiales”, nueve días de oración, mientras el Vaticano se prepara para la convocatoria del cónclave que elegirá al próximo sucesor de Pedro. La figura de Francisco, el Papa que renunció a los palacios y prefirió vivir entre la gente, que abrazó a los pobres y reformó la Curia, quedará grabada para siempre en la historia de la Iglesia y en el corazón de los pueblos.

Su paso por el mundo fue breve en comparación con la eternidad que deja en su legado.

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