El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, advirtió este lunes ante la prensa internacional y el cuerpo diplomático acreditado en Caracas que su país enfrenta “una agresión en toda la línea” por parte de Estados Unidos, al tiempo que ratificó que Venezuela está más unida, más fuerte y decidida a defender la paz y la soberanía.
En una conferencia en la que participaron más de 47 medios internacionales y 170 representaciones diplomáticas, Maduro recordó que la historia venezolana está marcada por la rebeldía emancipadora del Libertador Simón Bolívar, y aseguró que ese mismo espíritu acompaña hoy al pueblo frente a las nuevas amenazas. “Somos pacíficos, pero rebeldes. Nadie nos podrá someter”, enfatizó.
Recursos naturales en la mira
El mandatario venezolano denunció que la ofensiva estadounidense no tiene nada que ver con la lucha contra el narcotráfico, como se intenta justificar, sino con el control de los recursos estratégicos de la nación. “El objetivo es entrar y apoderarse de Venezuela, imponer autoridades coloniales y apropiarse de nuestro petróleo, gas y oro”, sostuvo.
Al mismo tiempo, señaló que es en Estados Unidos y Europa donde proliferan las drogas sintéticas que devastan a sus poblaciones, mientras Venezuela ha mantenido sus territorios libres de laboratorios y los combate con fuerza militar cuando aparecen.
Amenazas militares y diplomáticas
Maduro reveló que en las últimas semanas Venezuela ha recibido amenazas directas con barcos misilísticos y un submarino nuclear desplegados en el Caribe. Incluso él y parte de su gabinete, entre ellos el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, fueron objeto de mensajes intimidatorios.
El jefe de Estado advirtió que la agresión contra Venezuela no solo es militar, sino también política, diplomática y judicial. “No es una tensión, es una agresión en toda la línea”, dijo, subrayando que su país ejercerá plenamente el derecho legítimo a la defensa conforme al derecho internacional.
Críticas a la ONU y denuncias de injerencia
Durante su intervención, Maduro cuestionó al alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, a quien acusó de actuar como portavoz del Departamento de Estado estadounidense y de guardar silencio ante el secuestro de niños y niñas migrantes venezolanos en territorio norteamericano. “Su silencio criminal es cómplice”, afirmó.
También denunció la injerencia del senador republicano Marco Rubio, a quien llamó “señor de la muerte y la guerra”, y rechazó las declaraciones de la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, que consideró “casi una declaración de guerra”.
Un Caribe en paz
Como respuesta, el mandatario propuso convocar con carácter de urgencia una Conferencia Especial por la Soberanía y la Paz del Caribe, bajo el marco de la CELAC, para garantizar que la región se mantenga como una zona libre de injerencias y conflictos.
“Estamos en una gran batalla por la verdad para preservar la paz”, reiteró Maduro, haciendo un llamado a la comunidad internacional a rechazar la escalada imperial y a reconocer la voluntad de un pueblo que decidió ser libre e independiente.
Venezuela más fuerte
En un tono desafiante, Maduro aseguró que las amenazas solo han fortalecido la unidad interna. “Hoy Venezuela tiene más poder nacional, está más unida, más preparada para preservar su independencia y construir la paz en cualquier circunstancia. Hoy estamos más fuertes que ayer, muchísimo más fuertes que ayer”, sentenció.
Con esta declaración, el Presidente dejó claro que Venezuela no retrocede, que se sabe bajo asedio, pero que también está convencida de que su destino seguirá marcado por la dignidad y la resistencia frente a quienes buscan recolonizarla.