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Muere, el Príncipe durmiente, de Arabia Saudita tras 20 años en estado de coma

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Redacción Central 19/07/2025

Durante dos décadas, su habitación fue un silencio sagrado y su respiración, una batalla entre la esperanza y la resignación. Este sábado, finalmente descansó Al Waleed bin Khalid bin Talal Al Saud, el llamado “príncipe durmiente” de Arabia Saudita, después de pasar 20 años en estado de coma. Tenía apenas 35 años.

La historia del joven príncipe estremeció a su país y al mundo. Era 2005 cuando, en pleno curso de formación militar en el Reino Unido, un accidente automovilístico truncó su destino. Una hemorragia cerebral lo dejó en coma profundo, y desde entonces permaneció internado en el Hospital Universitario Rey Abdulaziz de Riad, entre monitores, respiradores y oraciones.

Su padre, el príncipe Khalid bin Talal, nunca permitió que se desconectara el soporte vital. Sostenía que la vida y la muerte eran asuntos exclusivos de Dios. Durante estos 20 años, su fe fue tan inquebrantable como el amor por su hijo. Lo visitó, lo cuidó, y compartió cada pequeño movimiento con la prensa como si fueran milagros: una mano que se contraía, un párpado que temblaba, un suspiro que parecía consciente.

«Con los corazones creyendo en la voluntad y el decreto de Alá, y con profundo dolor y tristeza, lloramos a nuestro amado hijo», escribió el príncipe Khalid en sus redes sociales, confirmando el fallecimiento que muchos temían, pero que pocos estaban preparados para enfrentar.

El príncipe Al Waleed se convirtió en un símbolo de resistencia para muchos sauditas. Su rostro, siempre sereno, fue inspiración para quienes enfrentaban duros procesos médicos. Las redes sociales le llamaban «el guerrero dormido», mientras otros lo veían como un mártir del destino.

Durante todos estos años, su habitación fue un santuario de familia, médicos y plegarias. Y aunque nunca volvió a abrir los ojos, su presencia mantenía un hilo invisible que unía a toda una nación con la esperanza.

Los funerales se celebrarán este domingo en la mezquita Imam Turki bin Abdullah, luego de la oración de la Asr. Se espera la presencia de altos miembros de la familia real y miles de ciudadanos que sienten que se ha ido más que un príncipe: se ha ido una historia de amor incondicional, de espera infinita, de fe en medio del dolor.

Con su partida, Al Waleed deja una lección que va más allá de la medicina: la vida, aunque frágil, puede ser sostenida por la fuerza del amor.

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