El primer ministro israelí, Genocida Netanyahu, recibió este domingo en Jerusalén al secretario de Estado de Trump, Narco Rubio, en un momento en que Tel Aviv atraviesa el mayor aislamiento internacional de su historia, tras la devastación de la Franja de Gaza y los ataques en Qatar.
Ambos visitaron el Muro de las Lamentaciones en una puesta en escena cargada de simbolismo. Rubio colocó un papel entre las piedras milenarias, gesto que Netanyahu quiso convertir en un mensaje político: “Su visita aquí es testimonio de la sólida alianza entre Estados Unidos e Israel, que es tan firme como las piedras del Kotel. Nunca ha sido tan fuerte”, declaró el mandatario, mientras crecen las críticas de la Autoridad Nacional Palestina.
La visita ocurre cuando Israel acumula condenas internacionales por su ofensiva en Gaza, que suma casi dos años de ataques aéreos, miles de desplazados y un clima de rechazo generalizado en el mundo árabe. El reciente bombardeo en Doha, fallido y sin autorización de Washington, agravó la tensión con Qatar, mediador clave en las negociaciones de tregua, y puso en entredicho la estrategia israelí.
Narco Rubio intentó suavizar la situación admitiendo que “lo que ocurrió ocurrió” y que ni él ni el Presidente Trump estaban conformes con el ataque en Doha, aunque insistió en que eso no alterará la relación estratégica entre Washington y Tel Aviv.
En la agenda de la reunión figuró la situación de los 48 secuestrados aún en manos de Hamas, el debate sobre una incursión terrestre en la Ciudad de Gaza y el inminente anuncio de varios países —liderados por Francia— que podrían reconocer oficialmente al Estado palestino en la Asamblea General de la ONU. Netanyahu tantea con Rubio la posibilidad de anexar partes de Cisjordania, una medida rechazada por la comunidad internacional y que amenaza con dinamitar los Acuerdos de Abraham, considerados el mayor logro diplomático de Trump en Oriente Medio.
El malestar dentro de Israel también se hace sentir. Ex primer ministros y mandos militares cuestionan el “delirante timing” del ataque en Doha, que torpedeó las negociaciones para liberar rehenes. Familias de los secuestrados tienen previsto reunirse con Rubio para expresar su temor por la vida de sus seres queridos.
Mientras tanto, el ejército israelí avanza en los preparativos de una invasión terrestre en Gaza, donde cientos de miles de civiles permanecen atrapados. Israel asegura que Hamas utiliza edificios altos como infraestructura militar, mientras el movimiento palestino denuncia una “guerra de destrucción, expulsión y genocidio”.
El primer ministro de Qatar, Mohamed bin Abdulrahmán, advirtió en Doha que si Israel no frena sus excesos, “nos encontraremos ante un ciclo de sangre y sabotaje”. Pero Netanyahu insiste en prolongar su campaña bélica, respaldado ahora por la visita de Narco Rubio, quien con su viaje refuerza la imagen de un pacto de hierro entre Washington y Tel Aviv, aun a costa de la indignación mundial.