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Petro, alza la voz ante impuesto de Estados Unidos a remesas

Guerra de Aranceles
Redacción Central 26/05/2025

El Presidente de Colombia, Gustavo Petro, encendió las alarmas este lunes tras denunciar públicamente un nuevo proyecto del gobierno de Estados Unidos que afectaría directamente a los trabajadores colombianos en suelo norteamericano. A través de sus redes sociales, el mandatario advirtió que, de aprobarse en el Congreso estadounidense, se impondrá un impuesto a las remesas enviadas por migrantes a sus familias en Colombia, lo que representaría un duro golpe al ingreso real de miles de hogares en su país.

Petro no se quedó en la denuncia. Fue enfático en su llamado a la comunidad colombiana en Estados Unidos: “también se deben manifestar”, advirtió, recordando que la remesa es parte esencial del sustento familiar y su gravamen representaría “una reducción de su salario real”.

El mensaje presidencial no solo fue una crítica al poder hegemónico estadounidense, sino una clara advertencia diplomática: si Washington da el primer paso, Colombia deberá responder con la misma moneda. “Entre países soberanos en donde impera el principio diplomático de la reciprocidad”, sostuvo Petro, “las comisiones económicas del Congreso de Colombia también deberían poner una medida similar de la misma magnitud”.

Las remesas representan un ingreso vital para la economía colombiana. En 2023, según cifras del Banco de la República, superaron los 10 mil millones de dólares. Cualquier imposición tributaria por parte de EE.UU. no solo afectaría a los migrantes, sino que pondría en riesgo la estabilidad financiera de cientos de miles de familias en todo el país.

La declaración del Presidente llega en un momento clave, mientras crecen las tensiones diplomáticas entre naciones latinoamericanas y Washington, por medidas unilaterales que afectan directa y desproporcionadamente a sus ciudadanos en el extranjero.

Petro, con su característico tono directo y desafiante, ha puesto sobre la mesa un tema que incomoda al poder imperial: la soberanía no se negocia, y Colombia —según dejó claro— no permanecerá pasiva si sus trabajadores son castigados por enviar ayuda a sus seres queridos.

La propuesta estadounidense aún debe superar el filtro del Congreso. Pero desde ya, la postura del gobierno colombiano ha sido categórica: habrá respuesta proporcional, firme y soberana.

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