El Presidente de Colombia, Gustavo Petro, estremeció la Asamblea General de Naciones Unidas al advertir que la organización “se acaba” si continúa tolerando el genocidio contra el pueblo palestino. Su mensaje, directo y frontal, colocó nuevamente a Palestina en el centro del debate mundial.
Petro señaló que la ONU ha fracasado en su misión fundamental de preservar la paz, pues ha permitido bloqueos en el Consejo de Seguridad que impiden cualquier acción efectiva para detener la masacre. Recordó que, en repetidas ocasiones, a la delegación colombiana se le negó el derecho de hablar sobre Palestina, lo que calificó como un acto de complicidad con la violencia.
Con tono desafiante, el mandatario propuso la creación de una fuerza armada de paz bajo el mando de Naciones Unidas, pero excluyendo a las potencias que considera responsables directas del sufrimiento en Gaza. Según Petro, el organismo internacional está al borde de un descrédito irreversible si no asume medidas reales y urgentes.
La intervención también se enmarcó en un contexto de tensiones con Washington, tras la reciente descertificación de Colombia en materia antidrogas por parte del gobierno de Trump. Petro rechazó esa decisión, a la que calificó de política y de clara muestra de que el paradigma prohibicionista ha fracasado.
El Presidente insistió en que el silencio de la ONU frente a la tragedia palestina es un error histórico que las generaciones futuras no perdonarán. “Nadie olvidará el papel que jugaron en este genocidio”, afirmó, advirtiendo que si el organismo sigue en esa ruta, su legitimidad quedará sepultada.
Paralelamente, Petro impulsa la consolidación del Grupo de La Haya, una plataforma que busca convertirse en alternativa a la parálisis del Consejo de Seguridad. Desde allí, Colombia promueve la convocatoria de una conferencia internacional de emergencia sobre Gaza, con participación de países del Sur Global, movimientos sociales y fuerzas políticas comprometidas con la paz.
La propuesta no pretende ser un foro más de discursos, sino un espacio para definir acciones concretas: un alto el fuego inmediato, la apertura de corredores humanitarios y el reconocimiento pleno del Estado palestino.
Con esta apuesta, Petro no solo refuerza su imagen de líder latinoamericano con voz independiente, sino que además coloca a Colombia en un escenario internacional donde pocos mandatarios se han atrevido a desafiar de manera tan abierta la inercia de la ONU y el poder de las potencias.




