La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, anunció una ofensiva diplomática dirigida a organismos internacionales para denunciar lo que definió como un golpe electoral en desarrollo. Desde Catacamas informó que elevará la situación ante Naciones Unidas, la Unión Europea, la CELAC y la OEA, con el fin de documentar las alteraciones registradas en el proceso del 30 de noviembre.
Castro afirmó que la soberanía del país no está sujeta a presiones y que la democracia no puede ser condicionada. Explicó que el pueblo hondureño acudió a las urnas en medio de amenazas, coacción y manipulación del sistema de resultados preliminares, lo que dio paso a una serie de irregularidades que, según dijo, distorsionaron la voluntad electoral.
La mandataria señaló que su obligación es proteger la decisión popular y que las denuncias presentadas describen adulteración de actas y un uso indebido de mecanismos técnicos durante el conteo inicial. Agregó que la democracia pierde sentido cuando no existe justicia y que la refundación del país exige un proceso limpio.
Castro también mencionó la liberación del exmandatario Juan Orlando Hernández y la presión ejercida sobre sectores de la población durante la campaña, lo que, según indicó, afectó el ambiente previo a la votación. Recordó que desde su partido se había advertido antes de los comicios sobre intentos de fraude dirigidos a impedir el ascenso de su candidata, Rixi Moncada.
Después de la jornada electoral se señalaron fallas en el escrutinio rápido y inconsistencias que alteraron el flujo preliminar de datos. Con base en estos elementos, la presidenta anunció que llevará su documentación a instancias multilaterales para que se conozca lo ocurrido.
Castro aseguró que el país se encuentra en un momento clave y que las acciones emprendidas buscarán restablecer la confianza en el proceso democrático y preservar la estabilidad institucional.