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Pueblo de Cuba, marcha este 01 de mayo

Cuba
Redacción Central 01/05/2025

La Habana volvió a ser epicentro de dignidad, resistencia y unidad popular. Desde horas tempranas del Primero de Mayo, decenas de miles de cubanos y cubanas se congregaron en la histórica Plaza de la Revolución para decirle al mundo, con pasos firmes y banderas en alto, que la Revolución sigue viva, que el socialismo no se rinde y que Cuba jamás se arrodillará ante las amenazas imperiales.

Luego de dos años sin marchar en ese emblemático lugar, la movilización de este 2025 tomó un carácter profundamente simbólico. En medio de una coyuntura marcada por apagones, sanciones, inflación y escasez provocadas por el criminal bloqueo estadounidense, el pueblo cubano respondió con alegría, firmeza y convicción.

“Ésta es la inequívoca demostración del respaldo masivo y consciente del heroico pueblo cubano a su Revolución”, expresó Ulises Guilarte, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), desde la tribuna que presidía el acto. El mensaje no solo iba dirigido al corazón de la patria, sino también a los muros de Washington y a los cómplices de la asfixia económica.

Desde su cuenta oficial, el presidente Miguel Díaz-Canel escribió: “Marchemos mostrando la fuerza de la unidad. Por nuestra independencia y nuestros sueños de justicia”. Y así fue. Marcharon los médicos, los ingenieros, los campesinos, los estudiantes, los jubilados. Marcharon todos, con regocijo patriótico, desafiando la hostilidad de los halcones de la Casa Blanca.

El canciller Bruno Rodríguez no dejó espacio a la ambigüedad: “El pueblo cubano marchó en todas las plazas del país con patriotismo y dignidad, reclamando el fin del bloqueo genocida que asfixia nuestra economía”. Sus palabras hacen eco en cada barrio donde escasea el arroz, donde falta el combustible, donde se lucha por vivir con decencia en medio de un cerco inhumano.

La movilización del Primero de Mayo no es para Cuba un simple ritual. Es un acto político, profundamente revolucionario, enraizado en la historia de resistencia frente a imperios y traiciones. Este año, además, se produce en un “complicado escenario”, como reconoció Guilarte, caracterizado por la conjunción de una crisis interna —agravada por errores de política económica— con una renovada agresividad de Estados Unidos bajo el tándem Trump–Rubio.

Desde enero, la administración estadounidense ha vuelto a incluir a Cuba en la espuria lista de países “patrocinadores del terrorismo”, ha atacado las misiones médicas cubanas y ha intensificado las sanciones que impiden la entrada de remesas y dificultan la compra de insumos esenciales.

A pesar de todo, Cuba no se dobla. Las imágenes de este Primero de Mayo son testimonio vivo de que, en medio de las dificultades, el pueblo cubano sigue creyendo en su proyecto político, en su soberanía, y en su derecho a un futuro sin injerencias.

Es cierto que existen tensiones, que el éxodo migratorio y las protestas de años recientes reflejan malestares reales. Pero ni eso, ni la manipulación mediática, ni los fondos millonarios que EE.UU. destina a la subversión política han podido quebrar el núcleo duro de la Revolución: su pueblo.

Cuba no marcha por costumbre. Marcha por convicción. Marcha por dignidad. Marcha por Martí, por Fidel, por el derecho a existir sin cadenas. Y mientras haya pueblo en la calle, el imperialismo tendrá que esperar.

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