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Reaparece Julian Assange, en el funeral del Papa Francisco

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Redacción Central 26/04/2025

En una de las escenas más inesperadas y conmovedoras que dejó el funeral del Papa Francisco, el periodista y fundador de WikiLeaks, Julian Assange, rompió el silencio que había guardado desde su liberación, y se dejó ver entre los asistentes que colmaron la Plaza de San Pedro para despedir al líder de la Iglesia Católica.

Assange, quien permaneció recluido durante más de una década, entre la embajada de Ecuador en Londres y la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, se mantuvo lejos del ojo público tras lograr la libertad en 2024. Sin embargo, la muerte de Francisco lo llevó a aparecer públicamente, en lo que muchos interpretan como un gesto de gratitud hacia el pontífice que, en vida, mostró empatía por su causa.

El vínculo entre Assange y el Papa Francisco no es casual. En 2023, la esposa de Julian, Stella Assange, fue recibida en audiencia privada por el Papa en el Vaticano. En ese encuentro, Stella compartió con el pontífice las penurias que atravesaba su esposo, encarcelado por revelar secretos de Estado y denunciar crímenes de guerra a través de WikiLeaks. La reunión fue discreta, pero cargada de simbolismo: Stella mostró al Papa las fotografías de su boda con Assange, celebrada en prisión, y el pontífice ofreció palabras de aliento y oración por la familia.

El Vaticano, en su momento, confirmó aquella audiencia, destacando la preocupación del Papa por el sufrimiento humano y la situación de Assange, quien para entonces representaba uno de los casos más emblemáticos sobre libertad de prensa y persecución política en el mundo contemporáneo.

La aparición de Assange en el funeral, sereno pero firme, con el rostro marcado por los años de reclusión, fue captada por las cámaras y generó una oleada de reacciones en redes sociales. Su presencia es leída como un acto de respeto y agradecimiento hacia Francisco, quien en su pontificado alzó la voz por los marginados, los perseguidos y los encarcelados injustamente.

El gesto no pasó desapercibido. Julian Assange eligió este momento para mostrarse en público, quizás recordando las oraciones y las gestiones discretas del Papa que, desde el corazón del Vaticano, también abogó por su libertad. El periodista australiano, que puso en jaque a grandes potencias revelando secretos inconfesables, reapareció no para hablar, sino para rendir tributo a un líder que comprendió su lucha.

Hoy, la comunidad internacional observa con atención esta imagen poderosa: la de un Assange libre, rindiendo homenaje a quien fue un aliado silencioso en los días más oscuros de su encierro. Una postal cargada de simbolismo en tiempos de desafíos para la libertad de expresión y los derechos humanos.

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