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Ricardo Salinas, el magnate que se disfraza de pueblo para llegar al poder

Stalin Magazine
Stalin Vladimir 06/11/2025

Los mexicanos ya conocen ese cuento, el de un millonario que se viste de pueblo cuando le conviene, que habla como si viniera del barrio, pero mueve sus hilos allá en las alturas, donde los pobres sólo puede verlo desde abajo, mientras tanto él manipula desde su emporio mediático muy bien combinado con el poder económico, y como si no fuese suficiente se hace el ofendido cada vez que le recuerdan que la ley también es para los adinerados.

Estamos hablando del oligarca Ricardo Salinas Pliego de 70 años, dueño de TV Azteca, que hoy pretende disfrazarse de libertador para los humildes, cuando su historia está hecha de privilegios, favores y puertas abiertas que antes tenía en Los Pinos, cuando gobernaban otros Presidentes.

Ahora anda diciendo que quiere ser candidato Presidencial. Que él es “la voz del ciudadano”, que viene a “enderezar a México”, que va a “poner orden”, que nadie le va a dictar la agenda y que no le teme a nadie. Se vende como Robin Hood, pero ni robará a los ricos ni ayudará a los pobres, solo protegerá su riqueza y su poder. Como si no hubiera vivido toda la vida pegado al poder y beneficiándose de él.
En la oposición lo ven como ficha útil, para crear ruido, desestabilizar, agitar las redes sociales en donde se mueve como pez en el agua, también lo quieren para encender más pleitos, generar descontento, y sacarle los reales que tanto le sobran. Él juega a ser tribuno popular, a hablar fuerte, a presentarse como el hombre que no se dobla, el que va a “sacar a los corruptos de MORENA” y “defender al pueblo”. Dice que no tiene miedo, que viene a romper esquemas, que México necesita un empresario “valiente” que no dependa de nadie. Su narrativa es simple: yo contra el sistema.

Su historial está lleno de escándalos y deudas fiscales millonarias. Y no digan que estos son inventos o chismes, porque ahí están los documentos, los expedientes y los fallos, los años de pleitos con el fisco. Mientras cualquier mexicano sabe lo que pasa si se atrasa un día en impuestos, él tuitea, insulta y convierte una obligación en un berrinche típico de los ricachones.

Y estamos hablando de cifras serias, no de centavos: el SAT le reclama más de 60 mil millones de pesos, TV Azteca acumula adeudos que superan los 580 millones de dólares con acreedores en Estados Unidos, y en Nueva York ya tuvo que poner una fianza de 25 millones de dólares para evitar ser arrestado por desobedecer órdenes judiciales en el caso de AT&T. Además, enfrenta una multa de más de 21 millones por desacato y su entramado empresarial está bajo lupa por mover dinero entre sus compañías para esquivar pagos. Eso no lo inventó nadie, lo han documentado las cortes judiciales, las agencias financieras y los medios que no se arrodillan frente a su intento de atropellar la verdad.

Ricardo Salinas Pliego, es uno de los tres hombres más ricos de México. Ha construido su patrimonio a lo largo de varios sexenios, desde el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo hasta el actual, aunque con este le va mal porque le cobra y lo exhibe como mala paga. Durante mucho tiempo amplió sus negocios en sectores como telecomunicaciones, medios de comunicación, sistema finaciero, tiendas de electrodomésticos entre otros tantos más.

Hoy mantiene litigios fiscales con el Estado mexicano por adeudos que se originaron en 2008 y 2009 y que, según cifras expuestas públicamente por el propio Gobierno, ascenderían a aproximadamente 48 mil millones de pesos. Estos casos se encuentran en proceso y han llegado a instancias como la Suprema Corte de Justicia. Además, cuenta con una estructura empresarial que opera a través de diversas compañías y mecanismos financieros para administrar sus activos y responsabilidades fiscales.

Pero mencionar a Salinas Pliego no es solo referirse a la deuda con el fisco. Es entrar a su trayectoria completa, llena de episodios donde el poder y el dinero caminaron juntos.
Para muestra un botón, mientras él estrechaba las manos de los Presidentes corruptos que gobernaban desde Los Pinos, que dicho sea de paso eran títeres del imperio yanqui.
Salinas Pliego guardaba silencio porque le convenía y no le importaba si aquellos mandatarios echaban mano al dinero del pueblo. En esos tiempones construyó alianzas y obtuvo beneficios que cualquier mexicano común jamás podría soñar.

Para nadie es un secreto que Salinas Pliego se declara democrático, denfensor de la libertad de prensa y de expresión, pero no predica con el ejemplo y es aquí en donde se le cae la máscara. Pues le encanta señalar a los gobiernos de izquierda, llamarlos dictadores, gritar que son enemigos de la democracia y acusarlos de controlar todo, pero cuando miramos su casa, la historia cambia.
Él mismo ha presumido que en TV Azteca nadie mueve un dedo sin su permiso, que la línea editorial la dicta él y que quien no obedece se va a la calle. Eso, no me digan que es libertad, tampco es pluralidad, no es democracia, eso se llama dictadura empresarial.

En fin, esta película ya la hemos visto antes, en Estados Unidos un empresario inmobiliario llegó a la Casa Blanca y actualmente se aferra al poder, queriendo mandar a su manera y gobernar como dueño, y ahora en México otro empresario mediático y financiero quiere llegar a Los Pinos con la misma intención, atornillarse al poder y gobernar a los mexicanos bajo su voluntad, sin escuchar, solo para imponer.

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