Treinta años después del asesinato de Selena Quintanilla, un nuevo informe forense vuelve a colocar el caso en el centro de la atención pública. El documento, elaborado por la Oficina del Médico Forense del condado de Nueces, en Texas, detalla con precisión el recorrido de la bala que terminó con la vida de la Reina del Tex-Mex y reafirma que su muerte fue clasificada como homicidio.
Según el reporte, la bala ingresó por la parte superior derecha de la espalda, a la altura del omóplato, atravesó costillas, perforó el lóbulo pulmonar superior y salió por la zona frontal del tórax. En su trayectoria dañó la arteria subclavia derecha, un vaso sanguíneo clave para irrigar el brazo, el cuello y la cabeza. La ruptura provocó una hemorragia masiva, interna y externa, que dejó a la cantante sin posibilidad real de sobrevivir pese a la rápida atención médica.
El informe también descarta dos rumores que circularon durante años. Los análisis toxicológicos establecen que no había rastros de drogas ni de alcohol en el organismo de Selena, y confirman que la artista no estaba embarazada al momento del ataque. Asimismo, se precisa que los médicos intentaron transfundirle hasta seis unidades de sangre, pero el daño en la arteria impedía que el líquido se mantuviera dentro del sistema circulatorio.
La tragedia ocurrió el 31 de marzo de 1995, en la habitación 158 del motel Days Inn, en Corpus Christi, Texas, durante una discusión entre Selena y Yolanda Saldívar, entonces presidenta de su club de fans y encargada de sus negocios. Tras recibir el disparo, la cantante logró llegar al lobby del motel, donde identificó a su agresora antes de desvanecerse. Fue trasladada al Centro Médico Memorial de Corpus Christi, donde los médicos intentaron reanimarla mediante cirugía y transfusiones, pero fue declarada muerta a la 1:05 de la tarde, con solo 23 años de edad.