Con voz firme y mirada desafiante, el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa de Venezuela, lanzó este 21 de mayo una contundente denuncia que sacude el tablero geopolítico de América Latina: detrás de las tensiones con Guyana y las recientes provocaciones militares, se esconde una operación orquestada desde el Comando Sur de Estados Unidos y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), con el objetivo de arrebatarle a Venezuela la región del Esequibo.
Durante un acto público en el marco del despliegue de la Operación República, que moviliza a más de 412.000 efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para resguardar los comicios del 25 de mayo, Padrino fue tajante: “Hay un plan deliberado para arrancarnos el Esequibo por la fuerza”. Y no dudó en responsabilizar a la alianza entre Washington, la inteligencia norteamericana y el Gobierno guyanés de crear un escenario de provocación para presentar a Venezuela como un supuesto Estado agresor.
El general exhortó al pueblo venezolano a no caer en el juego de los falsos positivos ni en las manipulaciones mediáticas impulsadas desde el exterior. “Debemos aprender de la historia y votar con conciencia para consolidar la paz y la soberanía nacional”, expresó, destacando la importancia estratégica de estas elecciones, en las que por primera vez se elegirá un gobernador para el Esequibo, hecho que fortalece la postura venezolana sobre ese territorio en disputa.
Padrino López también recordó cómo la Asamblea Nacional de 2015, controlada por sectores de la extrema derecha, aupó sanciones extranjeras, promovió intervenciones militares y sirvió como plataforma para el reconocimiento de un “gobierno ficticio” que atentó contra la institucionalidad y el bienestar del pueblo.
En este contexto, la FANB ha asumido con honor la misión de garantizar la seguridad electoral en más de 15.700 centros de votación y casi 28.000 mesas distribuidas en todo el país. La meta es clara: preservar la voluntad popular ante cualquier intento de desestabilización externa.
El discurso del ministro de Defensa no fue solo una denuncia, sino también una reafirmación del legado del Comandante Hugo Chávez y de la democracia participativa venezolana, en la que el pueblo no es un espectador, sino protagonista. “Hoy votamos para seguir siendo libres”, afirmó Padrino, dejando claro que el Esequibo no se negocia y que Venezuela está dispuesta a defender su dignidad con la razón, el derecho y la firmeza de su pueblo.
Mientras algunos sueñan con dividir a Venezuela desde oficinas oscuras en Langley o en bases militares extranjeras, el pueblo bolivariano se prepara para una jornada histórica: elegir, decidir, y reafirmar que la soberanía no se compra ni se entrega, se defiende.