Este 9 de septiembre es día de celebración para el ingeniero Vladimir Delagneau Barquero, presidente y fundador de TECNOSOL, quien cumple un año más de vida acompañado por el cariño de su familia, sus amigos y las personas que durante años han compartido con él. La felicitación alcanza al empresario que abrió camino a la energía solar en Nicaragua, pero también al esposo, al padre, al abuelo y al hombre sencillo que ha mantenido su cercanía con la gente aun después de ver crecer aquella idea que comenzó hace casi tres décadas.
Mucho antes de fundar su empresa, Vladimir Delagneau conoció de cerca lo que significaba vivir en una comunidad sin electricidad. Siendo joven descubrió las posibilidades de un pequeño panel solar y aquella experiencia despertó una inquietud que años después lo llevaría a estudiar esta tecnología y finalmente a convertirla en su oficio. En julio de 1998 nació TECNOSOL y con ella comenzó una apuesta que para aquellos años parecía difícil, llevar energía producida por el sol hasta sitios donde las noches todavía dependían del queroseno, las candelas o algún generador.
Delagneau tuvo que abrirse paso cuando los paneles solares eran prácticamente desconocidos para buena parte de la población. Recorrió zonas rurales explicando cómo funcionaban, participó en ferias y buscó la manera de acercar esa tecnología a quienes más podían necesitarla. Poco a poco llegaron los primeros grandes proyectos y TECNOSOL comenzó a crecer desde Nicaragua hacia otros países de Centroamérica, llevando sus equipos a viviendas, escuelas, centros de salud y comunidades apartadas.
Con los años, aquel esfuerzo alcanzó a miles de familias. Más de 100,000 hogares fueron electrificados solamente en Nicaragua, según los datos publicados anteriormente por este medio, mientras la empresa fue incorporando sistemas híbridos, microrredes, almacenamiento energético y otras soluciones que ampliaron las posibilidades de aprovechar fuentes renovables.
Lo importante, sin embargo, puede encontrarse detrás de los números, en las casas que tuvieron electricidad, en las comunidades que encontraron una alternativa y en las personas para quienes una tecnología desconocida terminó formando parte de su vida cotidiana.
El ingeniero Vladimir Delagneau tampoco guardó para sí lo aprendido durante el camino. La formación de técnicos acompañó el crecimiento de TECNOSOL y permitió que muchas personas adquirieran conocimientos para instalar, reparar y mantener estos sistemas. Esa manera de enseñar mientras la empresa avanzaba abrió oportunidades de trabajo y dejó gente preparada en lugares donde antes resultaba difícil encontrar personal especializado.
Su historia profesional tiene además una raíz profundamente nicaragüense. Nacido en Masaya y criado en Granada, estudió Ingeniería Electrónica en la Universidad Nacional de Ingeniería, trabajó en el sector eléctrico y ejerció la docencia antes de dedicarse por entero al proyecto que había comenzado a construir. También realizó estudios especializados en energías renovables fuera del país, conocimientos que posteriormente puso al servicio de aquella empresa nacida con la intención de acercar electricidad a quienes carecían de ella.
Pero un cumpleaños permite mirar mucho más allá del empresario. Quienes conocen al ingeniero Delagneau encuentran también al esposo entregado, al padre orgulloso y al abuelo cariñoso que ha sabido reservar un lugar especial para los suyos. La sencillez en el trato y la cercanía con las personas han acompañado una vida profesional levantada con años de trabajo, sin separar al hombre de familia de quien cada mañana asume la responsabilidad de conducir TECNOSOL.
Por eso este 9 de septiembre, Stalin Magazine felicita al ingeniero Vladimir Delagneau Barquero y le desea salud, alegría y muchos años para seguir disfrutando junto a su familia. También celebra al hombre que creyó en la fuerza del sol cuando aquella tecnología apenas comenzaba a conocerse en Nicaragua y tuvo la perseverancia para llevar su idea adelante. Las luces que alguna vez se encendieron gracias a ese sueño cuentan una parte de su historia; la otra pertenece a su familia, a sus amigos y a quienes este día tienen una razón especial para decirle: ¡Feliz cumpleaños, ingeniero Vladimir Delagneau!
